lunes, 21 de enero de 2008

Quien puede dudar de la locura del mundo
Dinero guerras hambre violencia drogas
Quien puede caminar sin mirar
Miseria desesperación ruidos de tripas
La noche es un lobo famélico
Que se alimenta de sueños imposibles
Siento golpes de tambores en mi cabeza
Quien puede escuchar el ritmo, son palabras
Gritos de lamento, y desesperación
Ver otros ojos secos de lagrimas
Corazones de rocas mandan el universo
Quien podrá escapar a la justicia
Que llegara como una lluvia sin avisar
Y trepara hasta él mas alto piso
De las torres babilónicas y babel
Cuando el fuego queme él oxigeno
Y las llamas entren por las bocas infames
Yo estaré muy feliz y será que al fin
El cielo estará otras ves azul

1 comentario:

Yuria dijo...

Es poesía social, comprometida, solidaria. Palabras bella y acertadamente escogidas en su crudeza. Quizás sea lo que ahora llaman "antipoesía".
Y el final, esperanzador: un nuevo cielo, un nuevo mundo,...

Un abrazo grande, amigo.